miércoles, 9 de septiembre de 2026
Miércoles de la 23a semana del Tiempo Ordinario
Luke 6:20-26
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Primera lectura
1 Corinthians 7:25-31
En cuanto a las vírgenes, no tengo mandamiento del Señor, pero doy mi parecer como quien ha alcanzado del Señor la misericordia de ser digno de confianza. Por tanto, considero que, a causa de la angustia presente, es bueno para el hombre quedarse como está. ¿Estás unido a una esposa? No busques separarte. ¿Estás libre de esposa? No busques esposa. Pero si te casas, no has pecado. Y si una virgen se casa, no ha pecado. Sin embargo, los tales tendrán tribulación en la carne, y yo quisiera evitárosla. Pero esto os digo, hermanos: el tiempo es breve; de modo que, de ahora en adelante, los que tienen esposa vivan como si no la tuvieran; y los que lloran, como si no lloraran; y los que se alegran, como si no se alegraran; y los que compran, como si no poseyeran; y los que usan de este mundo, como si no lo usaran plenamente. Porque la figura de este mundo pasa.
Salmo responsorial
Psalms 45:10-11,13-14,15-16
Así el rey deseará tu hermosura; hónralo, porque él es tu señor. La hija de Tiro viene con un presente. Los ricos entre el pueblo buscan tu favor. Será conducida ante el rey con vestidos bordados. Las vírgenes, sus compañeras que la siguen, te serán presentadas. Con alegría y regocijo serán llevadas. Entrarán en el palacio del rey. Tus hijos ocuparán el lugar de tus padres. Los harás príncipes en toda la tierra. Haré que tu nombre sea recordado por todas las generaciones. Por eso los pueblos te darán gracias por los siglos de los siglos.
Evangelio
Luke 6:20-26
Alzó los ojos hacia sus discípulos y dijo: «Bienaventurados ustedes, los pobres, porque suyo es el Reino de Dios. Bienaventurados ustedes, los que ahora tienen hambre, porque serán saciados. Bienaventurados ustedes, los que ahora lloran, porque reirán. Bienaventurados serán ustedes cuando los hombres los odien, cuando los excluyan y se burlen de ustedes, y desechen su nombre como malo, por causa del Hijo del Hombre. Alégrense en aquel día y salten de gozo, porque he aquí que grande es su recompensa en el cielo, pues del mismo modo trataban sus padres a los profetas.
»Pero ¡ay de ustedes, los ricos!, porque ya han recibido su consuelo. ¡Ay de ustedes, los que ahora están saciados!, porque tendrán hambre. ¡Ay de ustedes, los que ahora ríen!, porque harán duelo y llorarán. ¡Ay cuando todos los hombres hablen bien de ustedes!, porque del mismo modo trataban sus padres a los falsos profetas.
Lectio
Hay una misma advertencia que atraviesa las palabras de Pablo y las de Jesús, aunque cada uno la dice a su manera. Pablo lo formula con esa frase que desconcierta: vivir «como si no». Los que tienen esposa, como si no la tuvieran; los que se alegran, como si no; los que compran, como si no poseyeran. No es desprecio de las cosas ni frialdad ante los afectos. Es la conciencia serena de que «la figura de este mundo pasa», y de que aferrarnos con demasiada fuerza a lo que se nos escapa entre las manos solo nos deja las manos lastimadas.
Jesús dice lo mismo cuando mira a sus discípulos y llama dichosos a los pobres, a los que lloran, a los que tienen hambre. No romantiza el sufrimiento; nombra una verdad incómoda: los que ya lo tienen todo, los saciados, los que ríen sin que nada les falte, corren el peligro de haber recibido ya su consuelo, de haber gastado su corazón en cosas que no duran. La pobreza de la que habla no es principalmente material, es la de quien ha dejado espacio dentro de sí para Dios porque no lo ha llenado todo de sí mismo.
Quizá el punto donde ambas lecturas nos tocan es este: no se nos pide dejar de amar, ni de comprar, ni de reír. Se nos pide no confundir el consuelo pasajero con el definitivo, no descansar el peso entero del alma sobre lo que un día tendremos que soltar. Vivir «como si no» es, en el fondo, vivir libres.
¿Qué es eso concreto que hoy sostienes con demasiada fuerza —una relación, una seguridad, un logro— como si tu vida entera dependiera de que nunca lo pierdas?
¿En qué momento reciente te descubriste ya saciado, ya consolado por algo pasajero, hasta el punto de no sentir hambre alguna de Dios?
Santo del día
Santa María de la Cabeza
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