sábado, 18 de julio de 2026

Sábado de la 15a semana del Tiempo Ordinario

Matthew 12:14-21

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Primera lectura

Micah 2:1-5

¡Ay de los que traman iniquidad y maquinan el mal en sus lechos! Cuando llega la luz de la mañana, lo ejecutan, porque está en el poder de su mano. Codician campos, y los arrebatan; y casas, y las toman: oprimen al hombre y su casa, al hombre y su heredad.

Por eso, así dice el Señor: «He aquí que estoy planeando contra este pueblo una desgracia, de la cual no podréis librar vuestros cuellos, ni andaréis con altivez; porque es un tiempo malo. En aquel día se levantará contra vosotros un proverbio, y se lamentarán con triste lamento, diciendo: “¡Estamos del todo arruinados! La posesión de mi pueblo es repartida. En verdad la quita de mí, y reparte nuestros campos entre los traidores!”»

Por tanto, no tendréis a nadie que reparta la tierra por suerte en la asamblea del Señor.

Salmo responsorial

Psalms 9:1-1,1-2,5-6,12

Te daré gracias, Señor, con todo mi corazón. Contaré todas tus obras maravillosas. Te daré gracias, Señor, con todo mi corazón. Contaré todas tus obras maravillosas. Me alegraré y me regocijaré en ti. Cantaré alabanzas a tu nombre, oh Altísimo. Has reprendido a las naciones. Has destruido a los impíos. Has borrado su nombre por siempre y para siempre. El enemigo ha sido alcanzado por una ruina sin fin. Hasta el recuerdo de las ciudades que has derribado ha perecido. Pues aquel que venga la sangre se acuerda de ellos. No olvida el clamor de los afligidos.

Evangelio

Matthew 12:14-21

Pero los fariseos salieron y conspiraron contra él sobre cómo podrían destruirlo. Jesús, dándose cuenta de ello, se retiró de allí. Grandes multitudes lo siguieron; y los sanó a todos, y les ordenó que no lo dieran a conocer: para que se cumpliera lo que fue dicho por medio del profeta Isaías, diciendo:

«He aquí mi siervo, a quien he elegido; mi amado, en quien mi alma se complace: pondré mi Espíritu sobre él, y proclamará la justicia a las naciones. No reñirá ni gritará, ni nadie oirá su voz en las calles. No quebrará la caña cascada, ni apagará el pábilo humeante, hasta que conduzca la justicia a la victoria. Y en su nombre esperarán las naciones.»

Lectio

Hay una violencia que no necesita gritos. Miqueas la descubre en los que, tendidos en sus lechos, traman el despojo del débil mientras todos duermen; al amanecer ejecutan lo que ya habían decidido en la oscuridad, simplemente "porque está en el poder de su mano". Es el pecado de quien confunde el poder con el permiso, la capacidad con el derecho. Y frente a ese ruido callado de la ambición, el Evangelio nos coloca ante otro silencio muy distinto: el del Siervo que "no reñirá ni gritará", que no quebrará la caña cascada ni apagará el pábilo humeante.

Qué contraste tan revelador. Los poderosos de Miqueas usan su fuerza para arrebatar; Jesús, teniendo todo el poder, lo emplea para sanar y luego se retira, pidiendo silencio. La fuerza verdadera, parece decirnos, no se mide por lo que somos capaces de tomar, sino por lo que somos capaces de proteger. Hay almas a nuestro alrededor que son cañas cascadas, vidas que apenas humean como una mecha a punto de apagarse. El mundo las descarta. Dios, en cambio, se inclina hacia ellas con una ternura que no hace ruido.

Y el salmo nos asegura el final de la historia: Dios "no olvida el clamor de los afligidos". No se trata de un Dios indiferente ante el atropello, sino de uno que escucha, que recuerda, que viene a vengar la sangre del inocente. Quizás la pregunta no es si creemos en esa justicia, sino si nuestra propia vida se está pareciendo más al Siervo silencioso que sana, o a los que maquinan en sus lechos lo que el poder les permite.

¿Hay alguna decisión que estás a punto de tomar simplemente porque "está en el poder de tu mano", aunque en el fondo sepas que arrebata algo —tiempo, dignidad, paz— a alguien más vulnerable que tú? ¿Quién es hoy en tu vida esa caña cascada o esa mecha que humea, esa persona frágil que el mundo descartaría, y qué cambiaría si te inclinaras hacia ella con la ternura silenciosa de Jesús en lugar de pasar de largo?

Santo del día

Beato Wenceslao Pedernera

Ora lo lee en voz alta cada mañana, gratis. Ora