miércoles, 28 de octubre de 2026
Santos Simón y Judas, apóstoles
Luke 6:12-16
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Primera lectura
Ephesians 2:19-22
Así pues, ya no sois extranjeros ni forasteros, sino conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y los profetas, siendo Cristo Jesús mismo la piedra angular principal; en quien todo el edificio, bien trabado, crece hasta ser un templo santo en el Señor; en quien también vosotros sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu.
Salmo responsorial
Psalms 19:2-3,4-5
Día tras día profieren su mensaje, y noche tras noche manifiestan su saber. No hay lenguaje ni palabras donde no se escuche su voz. Por toda la tierra se ha extendido su voz, y hasta los confines del mundo sus palabras. En ellos ha puesto una morada para el sol, que es como un esposo que sale de su alcoba, como un hombre fuerte que se alegra al recorrer su camino.
Evangelio
Luke 6:12-16
En aquellos días, salió al monte a orar, y pasó toda la noche en oración a Dios. Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos, y de entre ellos escogió a doce, a quienes también llamó apóstoles: Simón, a quien también llamó Pedro; Andrés, su hermano; Santiago; Juan; Felipe; Bartolomé; Mateo; Tomás; Santiago, hijo de Alfeo; Simón, llamado el Zelote; Judas, hijo de Santiago; y Judas Iscariote, que llegó a ser traidor.
Lectio
Hoy la Iglesia nos recuerda que somos "edificados sobre el fundamento de los apóstoles", y celebra precisamente a dos de esos hombres cuyos nombres apenas conocemos. Simón el Zelote, Judas hijo de Santiago —Tadeo—: no dejaron cartas, no protagonizan escenas memorables, no sabemos casi nada de lo que hicieron. Y sin embargo, aquí estamos, dos mil años después, de pie sobre las piedras que ellos ayudaron a colocar. Pablo dice que en Cristo, la piedra angular, "todo el edificio, bien trabado, crece". Cada piedra sostiene y es sostenida; ninguna carga todo el peso, ninguna es prescindible.
Es hermoso notar que antes de escoger a estos doce —incluido, dice Lucas sin suavizarlo, "Judas Iscariote, que llegó a ser traidor"— Jesús pasó toda la noche en oración. No eligió a hombres perfectos ni brillantes; eligió a estos, con sus fisuras y su oscuridad futura, después de una noche entera hablando con el Padre. La elección no fue un cálculo de talentos, sino fruto de una intimidad prolongada en la oscuridad del monte. Y el salmo nos susurra que también el silencio predica: "noche tras noche manifiestan su saber". Hay una sabiduría que solo se recibe de noche, velando, esperando la luz.
Tú también eres una piedra en ese templo vivo, no un extranjero, no un forastero, sino de la casa. Quizás una piedra oculta, sin nombre célebre, sosteniendo un muro que nadie ve. No importa. El edificio te necesita ahí.
¿Qué persona en tu vida está apoyándose silenciosamente sobre ti, sosteniéndose en tu fidelidad, aunque tú apenas lo notes ni recibas reconocimiento por ello?
¿Hay una decisión que estás por tomar apresuradamente, sin haberla llevado antes a la oración, como Jesús la llevó durante toda una noche antes de elegir a los suyos?
Santo del día
San Ferrucio de Maguncia
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